Es el siglo XXIX. Para Darrow, así como el resto de rojos que extraen Helio-3 de las profundidades de Marte, la Tierra no es ni siquiera un recuerdo. Son los pioneros de la exploración especial. Sus vidas son precarias, pero la sustancia que extraen con su sudor y sangre hará que, en un futuro, el planeta rojo se convierta en un vergel.
O, al menos, eso es lo que les promete la Sociedad. Que ellos sufrirán para que, en el futuro, sus descendientes puedan disfrutar de un mundo tan verde como lo fue la Tierra. Empujado por esa idea, por su orgullo y su familia, Darrow se sumerge cada día en las minas pese a los peligros de la minería.
Para su esposa Eo, sin embargo, esta vida no es suficiente. Ni siquiera el amor de Darrow es suficiente. Eo cree que los rojos, que el pueblo de ambos, se merece algo más. Y, cuando él se niegue a unirse a la rebelión que busca la independencia de Marte, ella tomará una decisión para la que no habrá marcha atrás.
Que forzará a Darrow a mirar la injusticia a la cara. A descubrir la mentira que le contaron los gobernantes de la Sociedad. Y a infiltrarse entre los jóvenes más prometedores del sistema solar con una sola misión en mente: destruir la tiranía que les gobierna desde dentro.
- Título del libro: Amanecer Rojo
- Autor(a): Pierce Brown
- ISBN: 978-8491876939
- Número de páginas: 447 páginas
- Fecha de publicación: 2022
- Disponible en Amazon en tapa blanda, formato digital, y en formato audiolibro para suscriptores de Audible.
Índice
- 1 Una introducción un tanto lenta, que te expone las bases de la Sociedad para luego apartarte de ellas hasta Hijo Azul
- 2 Una historia que combina Los Juegos del Hambre y El señor de las moscas
- 3 Cómo me gustan que los planes salgan bien
- 4 Aliados y enemigos en Amanecer Rojo
- 5 Entonces, ¿merece la pena leer Amanecer Rojo?
Una introducción un tanto lenta, que te expone las bases de la Sociedad para luego apartarte de ellas hasta Hijo Azul
Una vez Darrow abandona sus minas, y el libro te muestra la inmensidad de La Sociedad, la novela dedica varios capítulos a prepararlos para la misión que le han encomendado dentro de la rebelión: infiltrase entre los Dorados, la élite de la Sociedad, convertirse en uno de sus miembros más destacados y utilizar su posición para lograr la independencia de Marte.
Para ello, tendrá distintos maestros, que le explicarán la historia, la cultura y los protocoles de la Sociedad de la que ahora va a formar parte. También le instruirán y entrenarán, para que pueda defenderse en caso de tener un enfrentamiento con otros Dorados. E incluso llegarán a modificar su cuerpo para parecerse más al de los señores de La Sociedad.
Es en este periodo, justo antes de que haga las pruebas de acceso del Instituto, donde vemos por primera vez la ambientación de la trilogía de Amanecer Rojo de forma global. Se nos expone su férrea jerarquía, separada en colores que realizan funciones concretas dentro de la Sociedad, sin que exista una posibilidad real de ascender. También las penurias e injusticias que sufre cada uno de los colores, mostrando que los rojos, a los que pertenece Darrow, no son los únicos oprimidos.
Y se nos presenta a un reducido número de personajes, pertenecientes a distintos colores, con distintas opiniones, ideales y actitudes, que te dan un primer indicio de que ninguna facción se mueve entre blancos y negros. Una idea que se expande en el resto del libro, cuando Darrow empiece a relacionarse con los Dorados que herederán el gobierno de La Sociedad, y que irá sembrando la duda de la naturaleza del alzamiento del que forma parte.
Una historia que combina Los Juegos del Hambre y El señor de las moscas
Si bien el corazón de la trilogía de Amanecer Rojo es una revolución, el primer libro es bastante diferente a sus continuaciones. Hijo Dorado y Mañana Azul tienen un equilibrio bastante cuidado entre la política, la intriga y la acción, pero el primer libro transcurre casi en su totalidad en el campo de pruebas del Instituto, la academia de élite donde se forma a los Dorados.
Durante el primer año de formación, los estudiantes son arrojados a un territorio de varios cientos de kilómetros cuadrados, salpicado de castillos, donde los alumnos están divididos en 12 facciones, sin recursos ni mucha supervisión adulta y con un objetivo: conquistar las fortalezas de las otras once casas.
Es aquí donde entran las comparaciones con Los Juegos del Hambre, ya que la obra toma muchos elementos de las distopías juveniles que tanto éxito tuvieron hace unos años. El entorno es más controlado y los organizadores de este torneo no buscan que solo sobreviva una de las doce Casas, pero las comparaciones son inevitables.
Antes de que Darrow y sus compañeros tengan la capacidad para derrotar al resto de Casas, sin embargo, habrá que resolver los problemas internos de la facción. Sin apenas recursos, ni una autoridad que los ate en corto, la tensión crecerá. Lo mejor y peor de las personalidades de estos adolescentes saldrá a la luz. Y los egos de estos chiquillos, que han sido criados bajo la premisa de que son los señores del mundo, tampoco ayudará.
Y es aquí, donde vienen las comparaciones con El señor de las moscas. Porque los protagonistas tendrán que crear su propia sociedad, con sus normas e ideales, casi desde cero. Y porque este proceso dejará, por momentos, a la Casa a la que pertenece Darrow al borde del abismo.
Cómo me gustan que los planes salgan bien
Al tratarse de la primera entrega de la trilogía, y el debut literario de Pierce Brown, Amanecer Rojo es una novela imperfecta. Tiene partes interesantes, sí. Incluso en el primer libro, el estilo del autor es directo y visceral, el ritmo es rápido y las páginas se devoran una vez empieza el juego de supervivencia.
Pero la historia es un tanto burda. Y la trama del Instituto hace un trabajo mediocre vendiéndote sus continuaciones, que toman una dirección completamente diferente a la del primer libro.
Lo más frustrante de Amanecer Rojo, sin embargo, es su protagonista: Darrow. La realidad es que, por mucho que se haya preparado para entrar al Instituto, él apenas ha tenido unos meses para formarse, mientras que muchos de sus compañeros le llevan años. Y, sin embargo, la mayor parte del tiempo, parece ser capaz de hacer casi todo mejor que ellos.
Eso no significa que todo le salga bien. El libro, y la saga en general, están repletos de giros, de traiciones, y el protagonista está a punto de morir en varias ocasiones. Pero hay momentos en la primera novela donde las cosas le salen demasiado bien.
Un error que, en buena medida, se corrige en el segundo libro. Hijo Dorado se sacude esta crítica desde un primer momento, arrastrando a Darrow a una situación muy complicada y haciendo que, por momentos, te preguntes si hay una forma de salir de ahí.
De eso, sin embargo, hablaré en un artículo futuro. Pero Amanecer Rojo es tan diferente de sus continuaciones que, en cierto modo, sentía la necesidad de construir mi visión global de la trilogía sobre los cimientos de una reseña del primer libro.
Aliados y enemigos en Amanecer Rojo
Una de las cosas que creo que es importante destacar, antes de terminar la reseña, es que Amanecer Rojo es un tanto melodramático. Algo que no es malo en sí mismo, pero que puede saturar a según que lectores. Darrow, el protagonista, es un personaje un tanto intenso. Sobre todo al principio, se mueve mucho en blancos y negros. Odia a la Sociedad, que desea destruir. Añora su pasado. Y evoca el recuerdo de su esposa a cada oportunidad que puede.
Pero esto también se aplica a otros personajes. La lealtad, el afecto y la amistad, pero también el rencor, la rabia y el odio, están al orden del día. Los Dorados, que es como se llama a la élite de la Sociedad, tienen un sinfín de normas y un protocolo muy estricto a la hora de comportarse. Pero no es más que una máscara bajo la que sus emociones bullen con intensidad.
La novela tiene duelos a muerte, aliados que pasan a convertirse en enemigos acérrimos, pero también momentos donde dos rivales que parecían detestarse, encuentran respecto y admiración mutuo en el campo de batalla. Tanto las expresiones de amistad y afecto, como las de odio, suelen ser grandilocuentes, y al autor le gusta recrearse en este tipo de escenas.
A mí, en lo personal, esto no me molestó. En primer lugar, porque los personajes son jóvenes. En segundo lugar, porque en una sociedad tan fría, cínica y encorsetada, intentar aferrarse a las pocas personas que parecen sentir un afecto genuino y sincero por ti tiene bastante sentido. Y, en tercer lugar, porque he crecido viendo anime y el melodrama en este tipo de series es el pan de cada día.
Pero habrá a quien la emotividad de los personajes en esta saga pueda resultarle excesiva.
Entonces, ¿merece la pena leer Amanecer Rojo?
El libro, como tal, no es malo. Tiene cosas bastante frustrantes y, en algunos momentos, me hubiera gustado tener a Darrow delante para darle una buena colleja, porque su forma de pensar me resultaba un poco insoportable. El primer cuarto del libro, además, te hace un recorrido relativamente exhaustivo por la Sociedad y sus particularidades, para luego obviarlo y centrarse en un juego de supervivencia.
Sin embargo, una vez entra en materia, el libro engancha. Va de menos a más, con una segunda mitad que es un auténtico pasapáginas. El ritmo es bueno, la acción se sucede y la forma de escribir tan visceral que tiene Pierce Brown, al menos en formato audiolibro, terminó por atraparme por completo.
El autor, además, consigue que Amanecer Rojo, pese a ser tan diferente del resto de la saga, se sienta importante. Hijo Dorado y Mañana Azul referencian de forma bastante constante a los acontecimientos de este libro, así como las lecciones que Darrow aprende mientras intenta sobrevivir y destacar en este juego de supervivencia. Sus actitudes cambian, su forma de ver el mundo también, y la semilla de todo este proceso se encuentra en las páginas de este libro. Por lo que, de leer la trilogía completa, nunca vas a tener la tentación de que su primera entrega «sobraba».
Mi recomendación, en resumen, sería que le dieras una oportunidad a Amanecer Rojo. Si lo odias, déjalo. Que la vida es muy corta para sufrir en nuestro escaso tiempo libre.
Pero si te resulta entretenido, aunque no te apasione, termínatelo. Y luego léete los cinco o seis capítulos de Hijo Azul. Notarás, como me pasó a mí, que el salto de calidad es considerable y, casi seguro, acabarás devorando las dos entregas restantes de la trilogía en pocos días.
